Final Fantasy Tactics Advance

Por: Daniel Villamor -

En la época navideña siempre me ha gustado revivir momentos del pasado aprovechando el aire nostálgico en el ambiente, cosa que suelo hacer jugando video juegos de consolas viejas que hayan marcado alguna época pasada de mi vida.

En esta oportunidad recorde Final Fantasy Tactics Advance, uno de mis juegos preferidos de la GBA. La primera vez que lo jugué fue en la versión para PS1, donde el sistema de juego parecía ajeno a la consola, por lo que terminé por aburrirme de el y dejándolo sin profundizar en la historia. No fue hasta disponer de su versión portátil, cuando realmente empleé horas de juego para pasarlo obteniendo cada logro y extra posible, y enterarme de cada pequeño detalle de la inusual historia de esta entrega.


A diferencia de en la mayoría de los Final Fantasy, en este título, Square Enix quiso usar una visión un tanto diferente a lo acostumbrado, comenzando la aventura en una ciudad pequeña del actual mundo real, San Ivalice, en vez de llevarse a cabo en su universo medieval con elementos futuristas, y en lugar de desarrollar un argumento desgastado sobre guerras o finales de la existencia este se centra más en las relaciones internas de los personajes principales.


Todo comienza en una pelea de bolas de nieve en la escuela, donde tu personaje, Marche, conoce a una chica bastante aguerrida llamada Ritz y a un joven introvertido llamado Mewt, quien durante el juego es blanco de burlas y ofensas personales por parte del otro equipo que terminan por arrojar una piedra en lugar de nieve al joven.

Tu personaje, a pesar de ser un poco tímido  y de apariencia débil trata de defenderlo y gana su amistad lo que los lleva a quedar para reunirse esa noche en casa de Marche junto con Ritz para leer un libro de fantasías que Mewt comprará al salir de la escuela.


Al salir de la escuela, se observa una secuencia de eventos que introducen al padre de Mewt un hombre problemático que se podría tachar de mediocre o incompetente, sin embargo Mewt revela que la razón de la apatía de su padre por cualquier oficio es debido al fallecimiento de la madre de Mewt, cosa con la que los demás chicos suelen molestar a Mewt.

Una vez en casa de Marche, este presenta a sus nuevos amigos a su hermano inválido, Doned, con el cual comparte habitación.


Mientras leen el libro, Marche le pregunta a Mewt si pudiera desear que el mundo fuera como una historia fantástica cuál sería, a lo que Mewt responde que como los videojuegos de Final Fantasy, posteriormente, Marche despide a sus invitados.

Esa noche mientras todos duermen, un destello mágico comienza a transformar a los habitantes de San Ivalice en criaturas sacadas del libro de Mewt y su ciudad en el reino de Ivalice.

Al despertar, Marche, se encuentra confundido en este nuevo mundo donde se encuentra con un moguri conocido como Montblanc, el líder de un clan de mercenarios al cual se unirá. Al principio Marche piensa que esta dentro de un videojuego de Final Fantasy , pero luego se da cuenta de que esta en un mundo de fantasías creado por los deseos de Mewt, donde él es el príncipe, su madre aún sigue con vida y su padre es un juez importante que castiga a aquellos que molestan a otros. 

En este punto de la historia nuestro personaje se cuestiona si realmente quiere volver su mundo a la normalidad o si prefiere seguir viviendo en los sueños de su amigo, donde todos son lo que alguna vez desearon y las personas que alguna vez los molestaron son castigadas.


A pesar de que es un videojuego algo viejo, lo considero una joya entre los Final Fantasy, ya que no solo posee una buena historia, sino que también un método de juego bastante entretenido y una variedad de poderes muy interesantes que te permitirán pasar horas pegado a el. Realmente lo recomiendo mucho para cualquiera que pueda conseguir una copia hoy en día o para aquellos amantes de los emuladores.



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